Cuando se sorprende tomando partido en terapia de pareja: equilibrio sin neutralidad fría
Por qué el terapeuta se inclina hacia uno de los miembros de la pareja, y cómo la parcialidad multidireccional permite estar del lado de ambos a la vez.

Punto clave
En terapia de pareja, el clínico puede alinearse de forma inconsciente con uno de los miembros, empujado por la identificación proyectiva, su propia contratransferencia y una alianza terapéutica escindida; esta es una de las causas principales de abandono temprano. La parcialidad multidireccional, concepto del terapeuta familiar Ivan Boszormenyi-Nagy, es el antídoto: en lugar de una neutralidad mecánica, el terapeuta empatiza plenamente con el dolor de uno y luego se desplaza de forma activa hacia el del otro. Se operativiza con preguntas circulares, anuncios transparentes de que se está "tomando partido" por momentos y la traducción de la emoción suave que late bajo el reproche; y el equilibrio puede verificarse de forma objetiva revisando las transcripciones de sesión para analizar el tiempo de habla y los patrones de respuesta.
Terapia de pareja: qué hacer cuando se da cuenta de que está tomando partido
Hay un momento en el trabajo con parejas que le hiela la sangre a cualquier clínico. Uno de los miembros se vuelve hacia el otro, casi triunfal, y dice alguna versión de: «¿Lo ves? ¡Hasta el terapeuta me da la razón!». En ese instante se siente cómo la alianza terapéutica empieza a resquebrajarse.
La terapia de pareja conlleva una constelación de dinámicas mucho más compleja que el trabajo individual. Atrapado entre dos personas y su tensión crepitante, el terapeuta queda relegado en silencio al papel de árbitro, y es fácil que la simpatía propia se deslice, casi sin permiso, hacia quien parece la «víctima» en la sala.
La neutralidad debería ser el salvavidas del clínico. Pero en el calor de una sesión de pareja, sostenerla resulta genuinamente difícil. Cuando uno de los miembros parece estar en el extremo receptor de violencia doméstica, infidelidad o un maltrato emocional sostenido, puede activarse la propia fantasía de rescate. Y en el momento en que uno se posiciona de forma visible con una persona, la otra se siente excluida, y responde resistiéndose, callándose o, sencillamente, no volviendo.
Entonces, ¿cómo se mantiene una sintonía profunda con el sufrimiento de una persona sin perder de vista el sistema completo? Este artículo aborda el desafío central de la terapia de pareja —el sesgo, o el impulso a tomar partido— y cómo poner ese impulso al servicio clínico mediante una postura llamada parcialidad multidireccional.
Por qué nos inclinamos hacia uno de los miembros: la psicología de tomar partido
El terapeuta es humano, y una neutralidad mecánica y perfecta hacia ambos miembros no es realmente posible. Peor aún: una imparcialidad incondicional y robótica puede leerse como frialdad, y dejar a ambos pacientes pensando: «Esta persona no nos entiende a ninguno». El sesgo que se vuelve un problema clínico es el que emerge cuando nuestro propio material no resuelto queda enganchado, o cuando nos vemos arrastrados a la identificación proyectiva de un paciente.
- La trampa de la identificación proyectiva. Cuando el conflicto de pareja se calienta, uno de los miembros puede proyectar su propia vergüenza o agresividad sobre el otro, situándolo como el «perpetrador» y a sí mismo como la «víctima indefensa». Si el terapeuta acepta esa invitación inconsciente, se activa una poderosa contratransferencia: el impulso de proteger al miembro que ocupa el rol herido.
- Valores personales y contratransferencia. La propia historia de la familia de origen o las creencias sobre el matrimonio pueden cargar en silencio la lectura de la conducta de uno de los miembros. Un clínico criado bajo un padre autoritario, por ejemplo, puede sentir una antipatía más aguda hacia un marido controlador o, a la inversa, encogerse y sobreadaptarse.
- La alianza escindida. La investigación señala un factor claro de abandono temprano en terapia de pareja: la sensación de que «el terapeuta no me entendió», o la percepción de que «el terapeuta está del lado de mi pareja». No se trata de una mera carencia de habilidades. Suele aflorar cuando el clínico pierde de vista la causalidad circular del sistema y resbala hacia un pensamiento lineal de quién-empezó.
La meta, entonces, no es evitar tomar partido. Es tomar partido por todos. El terapeuta familiar Ivan Boszormenyi-Nagy nombró esta postura parcialidad multidireccional: empatizar profundamente con la posición de una persona y luego cruzar de forma deliberada para empatizar con la misma intensidad con la de la otra. Es un proceso activo y en movimiento, no uno de retención.
Neutralidad mecánica frente a parcialidad multidireccional
Un error frecuente entre clínicos noveles es creer que la neutralidad significa silencio o la postura de un juez. En terapia de pareja, la neutralidad no es un estado congelado: es uno dinámico, en movimiento constante. El contraste siguiente puede ayudar a ubicar el propio estilo.
Tabla 1. Dos posturas terapéuticas comparadas
| Neutralidad mecánica (a evitar) | Parcialidad multidireccional (a buscar) | |
|---|---|---|
| Premisa central | «No debo ponerme del lado de nadie.» | «Estoy del lado de cada miembro de la familia.» |
| Modo de intervención | Mantiene distancia emocional; se centra en verificar hechos objetivos. | Se une plenamente al dolor de uno y luego se desplaza para unirse al del otro. |
| Experiencia del paciente | Siente al terapeuta frío, o se decepciona ante un clínico que no aboga por él. | Siente que «por fin alguien entendió mi parte» y, aliviado, gana espacio para escuchar a la pareja. |
| En el conflicto | Se queda en arbitrar la disputa. | Actúa como traductor, conectando las necesidades que laten bajo el conflicto. |
Tres habilidades prácticas para mantener el equilibrio en plena discusión
Una cosa es la teoría; otra, las voces alzándose en la consulta. Aquí van tres técnicas concretas a las que recurrir cuando sube la temperatura.
- Use preguntas circulares. En lugar de una pregunta lineal como «¿Qué opina de la conducta de su marido?», pregunte por el patrón de la relación. Ejemplo: «Cuando su esposa se enfada así, ¿qué surge en usted? Y cuando siente eso, ¿cómo suele responder?» Esto reencuadra el problema, alejándolo de la culpa de una persona y acercándolo a un bucle de interacción que ambos construyen juntos.
- Anuncie con transparencia que va a tomar partido. Cuando necesite inclinarse a fondo hacia la experiencia de un miembro, nombrar la intención por anticipado previene malentendidos. Ejemplo: «Ahora mismo la situación de su esposa me parece genuinamente dolorosa, así que me gustaría quedarme un momento de su lado. Cuando terminemos aquí, quiero por completo escuchar lo frustrante que fue esa misma escena desde su punto de vista». Este tipo de adelanto tranquiliza al miembro que de otro modo se sentiría apartado: mi turno llegará.
- Traduzca la emoción suave. Cuando vuelan el reproche y el ataque (las emociones duras), usted puede dar voz al miedo y la soledad que se ocultan debajo. Es un movimiento potente porque toca el afecto central de ambos miembros sin parecer favorecer a ninguno. Ejemplo: «Usted alzó la voz, pero suena como si debajo hubiera un miedo real a que ella se fuera. Y cuando ella oyó ese volumen, se sintió desestimada, y por eso se enfrió».
Verifique su equilibrio con datos objetivos
La terapia de pareja exige una enorme energía emocional. Puede salir convencido de que dio a ambos miembros el mismo tiempo de palabra, cuando en realidad asintió sobre todo a uno o, sin darse cuenta, interrumpió al otro. Esas microasimetrías son casi imposibles de captar solo desde la memoria. La supervisión es el correctivo ideal, pero nadie supervisa cada sesión.
Aquí es donde la transcripción de sesión asistida por IA puede ser un buen complemento. Herramientas ampliamente disponibles —Otter.ai, la función de transcripción integrada en Zoom y servicios similares— hoy hacen más que convertir audio en texto: muchas pueden desglosar el tiempo de habla por interlocutor y revelar temas emocionales recurrentes.
Supongamos que la revisión de una sesión muestra que el marido ocupó el 70 % del tiempo de palabra y la esposa solo el 20 %. Eso es accionable: en la siguiente sesión puede proteger deliberadamente el espacio de la esposa. Y al releer exactamente cómo respondió usted —su fraseo, su tono en el texto— puede detectar las primeras firmas de su propia contratransferencia antes de que dirijan el trabajo.
Al final, el núcleo de la terapia de pareja no es dictaminar quién tiene razón y quién no. Es ayudar a ambas personas a ver cómo cada una contribuye al dolor de la otra y, junto a ello, responsabilizarse de su propio sentido del equilibrio. ¿Resonaron por igual ambas voces en su consulta hoy? Combinar la mirada clínica con las herramientas adecuadas es una manera de asegurarse de que así sea.
Referencias
- 1.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la parcialidad multidireccional en terapia de pareja?
Acuñada por el terapeuta familiar Ivan Boszormenyi-Nagy, la parcialidad multidireccional es la práctica de ponerse del lado de cada miembro del sistema por turnos: empatizar plenamente con el dolor de uno y luego desplazarse de forma activa para hacer lo mismo con el otro. Reemplaza la neutralidad fría y mecánica por una postura comprometida y equilibrada.
¿En qué se diferencia la parcialidad multidireccional de la neutralidad?
La neutralidad mecánica mantiene distancia emocional y puede resultar fría o desestimadora para los pacientes. La parcialidad multidireccional es dinámica: el terapeuta se une en profundidad con cada miembro de forma secuencial y transparente, de modo que ambos se sienten comprendidos en lugar de juzgados o ignorados.
¿Por qué el terapeuta toma partido de forma inconsciente por uno de los miembros?
Entre los factores frecuentes están la identificación proyectiva (un paciente que sitúa a la pareja como «perpetrador»), la propia historia y los valores de la familia de origen del terapeuta, una fantasía de rescate activada y una alianza terapéutica escindida, a menudo cuando el clínico resbala del pensamiento circular al lineal y atribuidor de culpa.
¿Cómo sé si estoy favoreciendo a uno de los miembros durante las sesiones?
La memoria es poco fiable para captar microasimetrías. Revisar la transcripción de una sesión —con herramientas como Otter.ai o la transcripción integrada de Zoom— permite medir el tiempo de habla por interlocutor y releer las propias respuestas, lo que ayuda a detectar desequilibrios y señales tempranas de contratransferencia entre sesiones de supervisión.
Este artículo fue redactado y revisado con las directrices clínicas de Modalia AI, con revisión humana profesional antes de su publicación.
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